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jueves, 9 de diciembre de 2010

Meneándolo.

Acabo de leer un artículo de Rubén Uría en Eurosport y quiero copiarlo aquí por dos motivos: uno, para compartirlo con vosotros -especialmente con Guillem- y dos, para tener volver a encontrarlo facilmente al vover a casa (estoy en la uni).

De Guardiola a Segurola.

Desde los veinte años comprendí que debía colgar del otro lado mis berretines goleadores, porque tenía los pies cuadrados. Así que lejos de protagonizar diagonales imposibles y paredes de fantasía, me dediqué a disfrutar del fútbol de mi amigo 'Pernales' por esos campos de Dios, donde a ras de tierra, uno se dejaba la pierna a jirones después de cada tarascada. Aferrado al sueño pelotero que 'Pernales' vivía en carne propia y yo hacía mío en la ajena, descubrí el poder de las ondas a través de José María García, un Torquemada que blandía una espada flamígera y que incendiaba las madrugadas a base de denunciar escándalos deportivos y entrevistar a personajes míticos. Al calor de Supergarcía, tuve a bien dar carpetazo a mis pasiones deportivas y poner en 'modo on' mi vocación periodística. Con la inestimable ayuda de mis padres y el consejo de algunos buenos amigos, comencé Derecho y después de un año me torcí, de manera definitiva, hasta llegar a la Facultad de Ciencias de la Información. Soñé con ser García. Luego me asomé a la ventana de De la Morena. Y finalmente, apodado 'el becario atómico', di con mis huesos en la redacción de un maestro de periodistas, José Joaquín Brotons, que me enseñó todo lo bueno y lo malo que un chaval sin formación, de pueblo y con tanta ilusión como poca cultura, debe conocer. Con el paso de los años, sazoné mi carrera profesional de pequeños éxitos y grandes curas de humildad, destino inevitable para todo aquel periodista que acaba siendo traicionado por su peor enemigo, la soberbia. Después de tres años duros, de travesía del desierto, abandoné la primera línea de fuego y caí en el olvido. Como a Pellegrini, "me fueron" y encontré refugio en la sección de Sociedad, en los informativos de la COPE, donde existe la buena costumbre de recoger a los heridos de guerra.

domingo, 14 de noviembre de 2010