Esto es lo que me he encontrado hace un rato ojeando las páginas de un ejemplar de Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley. Es el encanto especial que tienen los libros viejos: libros de biblioteca. Libros que tienen una historia. Libros que conocen algo más que el color gris de las imprentas y el aroma del papel y la tinta. Libros que han mirado a los ojos a personas y que, probablemente, hayan significado algo en sus vidas, aún cuando estas no se hayan dado cuenta. Y ahora, después de pasar, entre otros lugares, por la vida de Ethy, el libro está en mi mesita de noche, dispuesto a conocerme a mí.
Revisando la galería de fotos del móvil, repleta de imágenes congeladas de las más salvajes e insignes borracheras, me he encontrado una nueva perlita cultivada. Se trata de una foto que eché este verano en Benicàssim, de hecho, la única foto que eché durante todo el festival. Como siempre que hago fotos, las hago totalmente mamado y fuera de mí, y como siempre las hago mamado y fuera de mí, acabo olvidándolas. Ayer, en un arranque de insomnio, la descubrí.
Si tuviera que elegir la anécdota, la historia más divertida que nos pasó durante el festival, no podría hacerlo: son dos las historias graciosas y las que recuerdo con más cariño. A una de ellas corresponde la foto que encontré ayer, y que me ha hecho plantearme el escribir sobre su historia.
Como todas las anécdotas absurdas de borrachera, arranca de aquéllo más inesperado; en este caso, un rotulador permanente azul que mangó David de entre los escombros y la inmundicia guiri. ¿Y qué pasa si le das a un grupo de borrachos sin remedio un rotulador permanente?
Creo que ese alegre falo y la corta, pero concisa y rompedora frase, soy un comesemen contestan sobradamente a la pregunta. La foto, por cierto, no está recortada para ocultar identidades, sino que es prueba fehaciente de mi estado de embriaguez. El rotulador dio mucho más de sí, por supuesto: mi pezón izquierdo, por ejemplo, fue duramente maltratado -y objeto de mofa en la piscina-, así como mi antebrazo derecho, que arrancó con una figa mal pintada y acabó convirtiéndose en un garabato enorme, instigado por la más profunda de las venganzas. El recopetín de esta historia fue la genial idea de proponer a los guiris que se dibujaran cosas entre ellos. Uno se fue con un rabo que desembocaba, correoso de semen, en su boca y cuyas gónadas arrancaban en el cuello.
La otra anécdota también arrancó de un suceso inesperado. David fue esta vez el precursos y Rubén el instigador. Pasaban las siete de la madrugada y estabamos ya a punto de acostarnos. Yo estaba ya pillando el sueño, Rubén molestaba a las chicas, Pyvy andaba, como siempre, desaparecido, al igual que David. Apareció Pivy, como siempre, insaciable de fiesta y luego David, con una litrona de cerveza comprada dentro del recinto -¡ay, mamá!- y un apetecible trócolo de hierba. Como suele decirse en estos casos: cerveza-porro, cerveza-porro, cerveza-porro y la maquiavélica idea de ir a la playa. Serían ya las ocho de la mañana. Arrancamos con dos cervezas y una toalla por barba. También con un gorro de lana de entre los desperdicios y la tiña anglosajona. Nada de bañadores, cremas, aftershaves, sombrillas, agua, comida, ni demás lujos innecesarios: cerveza, toalla y gorro de lana guiri. Nos paramos a hablar con unos galeses que también estaban apurando la ¿noche? con la dualidad cervezoporril. Unos chames, cargamos cerveza, y para la playita. Serían ya las nueve de la mañana cuando arrancamos para la playa, llegando allí sobre las diez. Llegamos a la playa más lamentable de todo Benicassim -¡algas, algas everywhere!- y nos echamos con gayumbos y gorro de mapache. Nos despertamos los cuatro a la vez una hora y media después en la arena, con la playa repleta, las viejas mirándonos y la piel más quemada que los ceniceros de Garci.
Asumámoslo, el verano es la época del año en la que más nos tocamos los huevos. Da igual que al acabar exámenes nos propongamos cosas provechosas que hacer, mientras vislumbramos todo el tiempo que se presenta ante nosotros: nos tocamos los huevos. Omitiendo a Guillem y a Sales, que son los únicos de por aquí que están intentando levantar el país, los demás estamos procrastinando.
(Aprovecho para enlazar esta imagen, que encontré en El espíritu de los cínicos, uno de mis blogs de cabecera. Altamente recomendable)
Bien, voy a intentar hacer un repaso sobre algunas de las cosas en que estoy perdiendo el verano. Las dividiré en tres apartados: series, videojuegos y literatura.
Series.
Actualmente estoy siguiendo tres series: Las nuevas e inesperadas aventuras de Enjuto Mojamuto, Falling Skies -recomendada meses atrás por el tito Euge- y, por fin, Breaking Bad. Todas en lunes, tócate los cojones. Omito Fringe porque me parece una copia mala de Expediente X y la tengo aparcadísima.
Falling Skies empezó bien, se convirtió en un coñazo de aúpa y ahora se está rehaciendo. Me recuerda mucho a The Walking Dead, tanto por el argumento -del que carece o, que en todo caso, puede recumirse en una palabra: sobrevivir- como por los personajes, planos como un encefalograma de Belén Esteban. No se si todos coincidimos, pero el prota y sus hijos pueden irse a zurrir mierdas con un látigo; aquí el que mola es Pope, ese cocinero expresidiario. Y es que que todo el mundo sea portador de una moral cristiana y unos valores made in USA hace a las series aburridas y tremendamente predecibles. Espero que después de esos interminables y repetitivos capítulos en que salvaban a los niños de las garras de los aliens, empiece lo bueno.
A Walter White y a Jesse Pinkman llevo esperándoles un año. Fue llegar del FIB, darme una ducha, quedarme dormido en el sofá y enchufarme el primero de Breaking Bad. Valió la pena la escena. La serie sigue siendo tan tremendamente buena como antes. La escena de Gus en el primer episodio de la cuarta temporada quedará para la posteridad como una de las más míticas de la serie. Ese Gus con semblante serio, portador del más inquietante silencio, actuando con total frialdad y con toda la parsimonia del mundo, esas gafas reflejándose entre la oscuridad...
De la serie de Enjuto no hay mucho que hablar, la verdad, porque es una chorrada como un piano. Sólo puedo, desde aquí, profesar mi absoluta admiración hacia el bueno de Hincli Mincli (¿soy sólo yo o ahora habla mucho peor que antes, el hijo de puta?). Enlazo el último episodio, que, a mi parecer, es el mejor de lo que llevamos de temporada.
Literatura.
He descubierto el maravilloso mundo de la biblioteca local. Lo mejor de ir a la biblioteca es olvidarte de ideas preconcebidas. Llegas allí, ojeas las escasas estanterías y pillas lo que llama tu atención. Pillé en la primera tongada un libro de relatos del borrachín de Bukowski, El viejo y el mar, del borrachín de Hemigway y un libro de ensayos de Leipzig, que no es un borracho, pero sí un beato, así que acabé pasando de su culo; en la segunda tongada elegí Parque Jurásico -el que inspiró la peli, vaya-, que me acabaré esta noche, una novelita de Steinbeck, que devoraré mañana y también Yo, Robot, del que el Fanu me ha hablado muy bien y que me reservo para el final. ¿Qué me deparará la tercera tongada?
Videojuegos.
Juego a lo mismo que jugaba antes, al Halo, al Pro y al Naruto -un besito, Pivy, lamer de mierda-. Realmente no tengo nada que escribir sobre videojuegos, este apartado es sólo una tapadera para haceros partícipes de este minijuego que me tiene, como diría el Bananero, las bolas llenas.
El juego en cuestión se llama Superfighters -ni os imagináis cuan súper-, está, per se, en un nivel de dificultad abrumador -lo mío me ha costado pasarme la segunda pantalla del nivel medio- y no es gran cosa, pero la IA es increíble y los 8 bits tienen un encanto especial. Es un juego de tiros: te dan un Bruce Willis y has de matar a los enemigos dos veces de tres para avanzar un nivel. Armas las hay de todo tipo: katanas, hachas de incendio, pistolas, magnums, ucis, metralletas de asalto, rifles de francotirador, escopetas, lanzallamas, bazookas, granadas, cócteles molotov...
Edit (28/7/11, 17:23): Juajuajua, el malo final es el Joker.
Aquí te pillo, aquí temazo.
Y de regalo este temazo de temazos, interpretado por el bigote más popular de San Francisco. Uno de los mejores directos que he visto jamás.
Cuando se presenta ante ti, impoluta y virgen, la semana de vacaciones de Magdalena tu cerebro concibe rápidamente dos formas de aprovecharla; a saber: a) adelantar todo el trabajo de clase que llevas pendiente y b) emborracharte como un cabrón día sí día también, liberar tu espíritu, embotar tu mente y maltratar tus riñones.
Si bien he salido de fiesta los fines de semana y he intentado empezar a hacer algunos trabajos, me ha sido imposible seguir a rajatabla estos itinerarios mentales. Surge de la nada la tercera y mágica opción, la que siempre está ahí y a la que a menudo nosotros, estudiantes, solemos recurrir: c) tocarte los cojones durante una semana, la práctica despótica de actividades estériles, el maravilloso acto de holgazanear.
Durante esta semana me he tocado los huevos de infinitas y diversas formas, pero voy a intentar crear un Top five con las más destacadas, las cinco formas más absurdas de perder el tiempo que han tenido lugar durante esta semana de apachinamiento y vagueza, de andar por casa en calcetines y con la boca seca.
5) Dormir. El auténtico devoraminutos, el antónimo del tiempo aprovechado, presente en toda semana de holgazaneo. A razón de diez horas diarias, con posibilidad de siesta y frecuentemente en horarios intempestivos (siestas a las 21:00 que acaban te despejan a las 22:30 de la noche, sueños profundos que te atrapan a las 5:00 de la madrugada y no te liberan hasta las 13:00, entre otros).
4) Visionado de documentos audiovisuales. No es realmente una pérdida de tiempo, incluso es enriquecedor si sabes controlar el tempo de tu vida, pero el hecho de echarte tardes viendo series en series.ly –gloriosa página, por cierto-, con cierta desgana y por el simple hecho de no tener nada mejor que hacer -¡mentira, tienes que empollar!- es tan poco fructífero como comerte los mocos. Al menos he descubierto que me gusta Modern Family, algo es algo. Digno de mención también el ver partidas de póker por la tele a altas horas de la madrugada, sólo digno de auténticos sadomasoquistas cerebrales.
3) Práctica de videojuegos. Si he de nombrar algún videojuego al que me he viciado esta semana este es el Praetorians, juego para estrategas, amantes de la historia clásica y, sobretodo, nostálgicos. Online, claro, contra Rubén, el Mourinho de la antigüedad y Guillem, un auténtico yihadista, germen de las movilizaciones del mundo árabe. En menor medida están también el juego loco de bajar colinas con bicis que llevó Sales al garito y que haría llorar a Stephen Hawkins y el Pro2011, última adquisición videojueguil de la peña.
2) Modo Standby. Aquel modo en que no estás haciendo una mierda, con en cerebro en blanco, recostado contra un sofá, viendo la tele o la pared, lo mismo da. Típico de las tardes de garito, mientras comes papas repletas de grasas saturadas, pipas o demás basura.
1) Botar la pelota. Sí, amigos, probablemente la manera más absurda de perder el tiempo utilizada durante este semana, capaz de causar esguinces cerebrales a más de una mente desentrenada. Consiste en botar una pelota de plástico contra la pared mientras escuchas música, con el cerebro en blanco, la baba colgandera y moviendo tus brazos como un autómata. Sólo digno de los cracks del holgazaneo, los verdaderos desaprovechadotes de tiempo.
Y vosotros, amigos, ¿cómo habéis perdido el tiempo esta semana? ¡Compartamos nuestras recetas!
7:30 del matí sone el despertador...l'apages! Torne a sonar, el tornes a apagar; torne a sonar, el tornes a apagar. Són les 8:00 entre ta mare en l'habitació, i murmurres: tindré que alçar-me.
Lo de sempre, et vestisses amb la roba del dia anterior que sol estar magníficament plegada damunt del llit del costat, saps que està ahí per que per la nit recordes haver-te-la tret com si dun zoombie et tractares, ja que eren les 2:00 de la matinada i t'havies quedat dormit en el llit amb la llum i l'odinador enchufat. Llavors agafes el calcetí, t'el fiques; les sabatilles i la motxilla. Et veus el teu got de llet i marxes cap a la UJI, molta gent menuda i gran tindrie que fer pregaries a Déu totes les nits, per a quan m'els encontre pel matí els veige, ja hi ha més de un xaval que s'ha jugat la vida cruçantse amb un zombie que conduis un cotxe a les 8 del matí.
Arrives i com només hi han cuatre frikis i tres capuyos, encontres puesto per aparcar davant de la porta de la Facultat, llavors entre en el magnífic món dels somriures, les rialles, els comentaris....FALSOS. D'ací un any ja no tornaré a vore ningún d'aquest magnífics capullos. Són el que jo denomine: companys. Aquestes persones que ni són amics ni són persones indifrents, simplemente gent que et fa passar la estona millor. Res que no es pugue soportar. "-Ey tio com ha anat el examen? -Bua...mal! He suspés -jajajaj no passe res la próxima serà (Que capuyo! ha suspés! jajaja xD ).
Les maravilloses classe amb professors que es limiten a lleguir Power Points, classes que et desmotive de lo tristes que són: professors incompetents, alumnes insipits, ambient que es podrie tallar... Camareres de cantines bipolars, igual et fan una gracia com t'esclafen una tasa de café en el cap.
Però llavors arriva el millor moment del dia, visitar el trono sagrat de la UJI, que bonico que és CAGAR en la UJI! Una vegada feta la faena, mires i no saps si tirar de la cadena o batejar-lo. Però supose que un sext sentit masculí ens incita a estirar de la cadena. Una altra vegada serà.
Una vegada amb la feina feta, t'en vas a una quedad en grup amb els "companys", vaaa! bé bon rotllito. Al acabar vas als ordenadors de la Biblio, la mateixa gent de sempre (encara que hui hem faltave una persona (que com sé que no lleguirà açó no vaig a dir el seu nom jojo)) passes el rato, teniens que estar estudiant, però la magnífica calor humana d'aquella sala et mante inmovil en el teu seient.
Entre pitos i flautes, se fan les 20:00 hora de anar-s'en cap a casa, i així és completa el cicle de vida de TEO, que s'ens ha fet major, i ja és universitari!
Cuando pensé en Antropobizarrismo como nombre para este blog, lo hice porque los que lo componemos somos gente con gustos singulares y, sobre todo, gente que tiene el suficiente valor -o la poca cordura- de no ocultarlos.
Siempre me pregunté cual sería nuestro bar. Ahora resulta que nuestro bar es el bar de ancianos del pueblo, el antro más cañí que puedes echarte en cara, uno de los últimos reductos de la España profunda, guarida de ancianos tan llenos de alcohol como de ancestral sabiduría. Como hombres de buen comer disfrutamos esos enormes bocadillos hechos de amor y cosas grasientas, las bravas recalentadas en el microondas y las gambas rebozadas -un manjar digno de auténticos sibaritas- y como hombres de mejor beber disfrutamos las barrejas -¡encima bebidas de la tierra!-, madremías de vino y copas de anís. ¿Hay algo más bonito que una cena etílica con los amigos?, ¿hay algo más precioso que salir a gatas del Riscla?
Madre mía, qué vaso de vino.
Pero si el Riscla destaca por algo es por el buen ambiente humano que otorgan sus parroquianos. Ese enterrador que nos explica cómo ofender a la gente cuando va con toda la cogorza, ese Rocky durmiendo sobre la mesa día sí día también, esas peleas seculares entre ancianos culé y sus archienemigos merengues, ese Serafín dándonos la bienvenida cuando entramos, a grito de "¡Jóvene!"... Nos gusta el Riscla, joder.
Mañana por la mañana -¡en sábado!- tengo un examen que me tiene abrumado. Que si las funciones de la filosofía, que si el método teleológico arostotélico, que si positivismo, que si hermenéutica -con los pesados de Dilthey, Gadamer y Weber-, que si positivismo lógico, que si racionalismo crítico popperiano, que si las revoluciones científicas de Kuhn, que si escuela de Frankfurt... Se podrían coger todos de la mano e irse a tomar por el culo.
La filosofía me mola. Pero es una puta mierda examinarte en asignaturas relacionadas con ella. Joder macho, es que se me viene todo abajo leyéndome esta puta mierda de apuntes. Y lo malo no es esto, es que me apetece muchísimo ponerme a leer un libro de Ortega y Gasset que me pillé el otro día, o cachitos del Zaratustra de Nietzsche. Leer filosofía por mi cuenta me mola, pero estudiar filosofía para clase me parece una puta mierda. De aquí deriva mi decisión de convertirme en un autodidacta en filosofía. Voy a intentar ir pillándome libricos por mi cuenta y voy a ir empapándome en ellos. Que les den por el culo a los manuales, los apuntes y los Powerpoints.
Uno de los mejores momentos del día es el periodo temporal comprendido entre las 15:30 y las 17:30. Ahora mismo es uno de las franjas de mi rutina que más me molan. Es el momento en que pillo sofá, me sirvo una tacita de café y me pongo a ver la mierda que echan por la tele, aprovechando los intermedios para defecar. Es genial. Con los pies al lado de la estufa, el café y la inmundicia que echan por la tele, este es uno de mis momentos de segregación endorfínica, justo antes de marchar para la biblioteca.
Me empieza a preocupar mi adicción al café. Me he levantado ya un par de veces con una jaqueca ambiental que no me mola nada y que sólo se cura cuando le doy al café. Eso sí, cuando me lo tomo me siento genial, como en una nube. También me preocupa el hecho de ver programas de televisión que son una puta mierda; o más bien el hecho de verlos sabiendo que son una puta mierda.
Me pasa con los Manolos de cuatro, programa de fútbol en que se habla de todo menos de fútbol, presentado por dos graciosos presentadores que no tienen gracia, y me pasa con Tonterías las justas. Quería lanzar por aquí una pequeña reflexión respecto a este último programa: ¿cómo puede mantenerse en antena un programa cuya sección estrella es un batiburrillo de chistes, juegos de palabras, imitaciones, música poligonera, vídeos de golpes, marionetas y gente disfrazada? Quizá sea como en las matemáticas: menos y menos es más o quizás me encante disfrutar la mierda. O quizá sea el café.
Otro día hablaré sobre otro de mis momentos endorfínicos: las noches partiéndome de risa nasalmente -para no despertar a mis padres- leyendo /b/ y sus hilos sobre niggas, pokémon, dubs, faggots, etc.
Siempre me pasa igual. Cuando se supone que tengo que estudiar o acabar trabajos me vuelvo de un ocioso impresionante. Menudo holgazán estoy hecho. El otro día me puse el despertador del móvil a las diez y cuarto, con repeticiones cada quince minutos durante una hora y a la vez el despertador de la mesita -uno solo no puede conmigo-, sólo que este a las diez y media y con repeticiones cada cinco minutos ad eternum. Cómo cojones aguanté una hora entera apagando dos despartadores simultaneos, en franjas irregulares de alarma y en un estado intermitente de sueño y excitación es todavía un misterio. Al final me levanté para mear. Supongo que en estas condiciones eché la mitad fuera. Perdona mamá.
Bueno, a lo que iba, que me enredo solo. Como tengo varias cosas sobre las que escribir y ninguna merece un hilo propio, las coy a ir soltando en este sin ningún tipo de criterio. Lo primero que quería enlazar es una parodia que vi el otro día sobre el anuncio Ilumina tu país de Nike. Los responsables son los chicos de SLQH.
Me partía el pecho cuando lo vi, y mira que SLQH me parece una puta mierda de programa para tener a cracks como estos tres trabajando ahí. Ay, es que es ver a la Pedroche y cambiar de cadena. Qué pena. Lo mejor del vídeo -y supongo que estaréis de acuerdo conmigo- es lo motivadísimo que está el colgao de Dani Mateo, con sus bailes tribales y sus caras raras.
Y también quería enlazar algo de música, pero como Pelufín ha hecho el chachi de este mes, enlazaré una canción -o dos, no lo sé aún a falta de dos minutos para publicar la entrada- y que os den. Aún dudo. Venga, esta:
¡Y otra cosa! Sigo buscando una serie que me enganche y no la encuentro. Le estoy dando una oportunidad a Misfits a petición de Eugenio y al menos es divertida a la par que cutre. Vi el primer capítulo de casualidad a las 2:15 de la madrugada, en 3XL y en catalán y me eché buenas risas. Spartacus me ha aburrido en tres capítulos, mola cuando se matan, y sangran, y follan, pero todo lo demás es paja y me aburre. De Boardwalk sólo vi el primer capítulo y me gustó, pero no me dio fuerzas para ver el segundo. Creo que le daré hoy al tercer capítulo de Misfits, a ver qué tal.
Un puente de cinco días y estoy con un constipado de dos pares de cojones. Ya podría haberse ido este resfriado de vacaciones a tomar por culo de mi garganta, pero parece que la huelga de controladores no le ha dejado. Y aquí estoy yo, con la nariz roja, ojeras, dolor de garganta, 37 de fiebre -ya se que no es nada, pero aumenta a 38 por la noche- y, como agravante, una llaga en la boca que odio con todo mi ser, porque me impide comer esas naranjas agrias que tanto me gustan. Y llevo arrastrando esta mierda desde el jueves...
A veces me pasa, que cuando estoy guay, en pleno ajetreo estudiantil, deseo pillar un constipado, para tener un motivo por el cual quedarme en casa y amasarme los cojones con la vocación de un panadero. Pero luego, cuando me pongo malito, me doy cuenta de lo gilipollas que estoy por pensar este tipo de cosas. Me arrepiento de pensarlo cuando sube la fiebre, cuando he utilizado una caja entera de pañuelos sin entrar en redtube, o cuando, después de cagar mierda líquida seis veces por hora, mi ano se asemeja al maligno Ojo de Sauron. ¿Soy el único al que le pasa?
No puedo parar de escuchar esta canción, la escucho todos los días al llegar a la universidad y me recarga las pilas: me hace respirar aire frío hasta que me queman las fosas nasales y sonreír como un bobalicón a los árboles amarillos.
Un día mas y otro habrá que echarle un par. Pero coooooo, que le jodan al espejo, me sobra con la imagen que tengo de mí, vuelve ese odio viejo, la misma ropa de ayer sera el pijama de hoy, le he preguntado a Javier, él ya no sabe quien soy. ¿Quién es? ¿Quien es quien? ¡Tú! Yo soy un pensamiento, fruto de tu aburrimiento, vivo en tu cabeza desde que eras crío, vivir soñando, la vida práctica es un lío. Mas si quieres ser feliz como me dices, no analices, no hasta que tu alma cicatrice o andaras convaleciente, paciente, depresión en Occidente, progreso decadente. No puedo sonreír decentemente, con el hambre y el dolor de tanta gente en mente. Noticia: sube la envidia y la avaricia, bajan el amor, la verdad y la justicia.
Todo empieza el jueves por la noche, cuando a punto de entrar a otro concierto, me llama mi hermano y me pregunta si quiero ir a O'Funk'Illo que me puede conseguir una entrada porque Angel no va (qué pregunta!), obviamente acepto tras pensar si tenia algo el sábado y me quedo ya contento para toda la noche.
El plan es ir al concierto con el coche del hermano de Dani Chiva, Alberto, con el propio Dani, con Luis, del clan "dels Alemàns", y con mi hermano, sobre las 22:30 para llegar y pillar sitio mientras acaban los teloneros. Al llegar a Onda, que podría haber sido el Polo Norte perfectamente, nos vamos a hacernos una birra antes de entrar, pues no han empezado a tocar los teloneros. En el bar vemos que se encuentran varios alcorinos siendo taladrados por un tio que llevaba ya una buena. Pasamos allí un rato y nos piramos hacia el Casal Jove, que se encuentra al cruzar la tundra. Entramos mientras aún están tocando los teloneros y nos encontramos con todos los de las Taxas, a los que nos unimos. Esperando a O'Funk'Illo, escuchamos el ruido que emite el grupo de punkis teloneros, al que Tena califica (muy acertadamente) de insufribles, tanto, que cuando acaban de tocar, éste, se quita ¡unos tapones de papel de los oídos! Mientras les preparan el escenario a las estrellas de la noche decidimos salir a la barra a pillar unas litros para amenizar la noche, y al poco de entrar comienza la fiesta.
Hui m'encontrave en la sucursal de Media Market en Castelló. I estave per allí visualtzan objectes diversos, en cerca de diverses coses per convertir en futura propietat meua, però no hi ha hagut sort, i me quedat sense poder ampliar la meua propietat! Però caminant per la segona planta, entre DVD's i CD's, gent aprofitant-se dels jocs gratis que Media Market amablement ens oferís per probar-los, jocs per a la xbox en rebaixa i gent...m'he encontrar obrservant el sector Apple! He mirat el Mac Book Pro, tot molt xuly! Seguidament he fet un gir de 90º en la meua trajectoria i m'he econtrat en algo que encara no havie vist: la iPad! Me ficat a toquetejar-la, i aixó es un puto ordenador en tamany foli!!! Bueno en el iPad estave oberta la pagine de Apple, i en aixó que he observat un icono en el marge superior dret, ere el buscador de Google; llavors se m'ha ocorregut buscar: Sport, i m'he ficat a vore les noticies xD però després se m'ha ocorregut la idea més brillat, possiblement de la semana: buscar Antropobizarrismo. He catat, com ja ho habie fet anteriorment des de ma casa, la última entrada de Hugo. I llavors he pensat lo realment genial jajaja deixar posada la pagina de Antropobizarrismo per al "deleite" dels usuaris de Media Market jajajajaxD
I m'en he anat tan tranquil! però mentres mirave uns DVD paleros, me donat conte que un home s'aproximave cap al iPad en questió, aquesta ha segut la reacció:
Igual li ha interesat lo de la automasturbació! Mai se sap! jajajajaxD
1.f. Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas. 2.f. Inform. Secuencia invariable de instrucciones que forma parte de un programa y se puede utilizar repetidamente.
Está molando mucho este inicio de rutina. Las clases estan empezando ahora –mis profesores son así, pasan más de las clases que nosotros- y me está molando la cosa. Ser de segundo año te hace entrar a la universidad sin complejos y totalmente a tu rollo, el conocer ya a los compañeros de clase te hace el tiempo más llevadero, y saber de qué pie cojea cada profesor te hace más fáciles las asignaturas. Pero sin duda alguna, lo mejor de ir a clase es que valoras más los findes. Y con los findes vienen de la mano una serie de cosas que que pillas con más ganas.
Me encanta llegar a casa los viernes, ducharme, verme el capítulo de Big Bang Theory, ir al al garito, tomarme la cerveza de la victoria, jugar una partidita de póker y estar hablando de cosas insulsas hasta que se te cierran los ojos. Adoro esos sábados de cerveceo, los capítulos de Me llamo Earl, los partidos de Liga, las tapas del Riscla, los cafés, los dardos -tiembla Guillem- y la fiesta de después. Amo los domingos relajantes, la paella de resaca, las tardes de series y las noches de Pekín Express en el garito.
¿Os acordáis del mítico capítulo de los Simpsons en que Marge deja la casa en manos de Homer? Llevo cuatro días viviendo sólo en casa y estoy dejando esto como una cuadra; calcetines por aquí, lata de Coca-Cola por allá, revistilla por aquí, papeles por allá. Justo a mi lado tengo el Pseudo-Actimel del desayuno y un zumo del de ayer, en la silla dos sudaderas, un Petit Suisse robado a mis sobrinas encima de la mesa y, en definitiva, muy poca vergüenza. Lo de la ropa sucia empieza a superarme un poco y no encuentro las instrucciones de la lavadora, le he sacado más uso al microondas en cuatro días que mi madre en cuatro meses, he usado más los tuppers que una jubilada en una boda; llevo una semana sin afeitarme y me he hecho menos el pelo que Coto Matamoros. He transtornado el ya enfermizo horario de sueño que tenía –sólo hace falta mirar a qué hora me da por escribir-, he descuidado bastante mi asistencia a clase –aunque también es verdad que mis profesores pasan de todo más que yo- y me he puesto a ver programas de poker con una Coca-Cola tocadita de Whisky a altas horas de la madrugada. ¿A qué extremos podría llegar a degradarme de llegar al punto de vivir totalmente sólo?, ¿humanizaré la lavadora?, ¿me devanaré los sesos creando ingeniosas trampas para evitar un supuesto robo?, ¿acabaré desarrollando algún tipo de drogadicción y formando amistad con un excéntrico millonario con aún más excéntricas tendencias sexuales? Ay, aciago futuro.
Me lo repito, para ver si surte efecto. Mañana me levanto pronto, recojo toda la porquería y me centro. Mañana me levanto pronto, recojo toda la porquería y me centro. Mañana me levanto pronto, recojo toda la porquería y me centro. Mañana me levanto pro... ¡Qué coño!, ¿alguien se apunta a jugar a Marco Polo? :)
La vivencia que vamos a tratar a continuación se trata de Los Disfraces, un acto público realizado el dia 31 de agosto de 2010.
Para empezar el comentario de la vivencia, analizaremos la parte de la coherencia, primero exponiendo el resumen, el cual podría ser: La noche de los disfraces empezó con un desfile un poco descafeinado para lo que era habitual seguido por consultas biblicas, tapas de pulpo, conciertos de música y orgías.
Después del resumen de la vivencia pasaremos a exponer el tema, que podría ser el siguiente: Fiesta y Pulpo en Alcora.
Para finalizar, en el apartado de cogerencia realizaremos el análisis de la estructura de la vivencia; que consta de cuatro partes: - Primera parte: Desfile. Donde se produce dicho acto. Se trata de una parte expositiva. - Segunda Parte: Post-Desfile. Con consulta parroquial y tapa de pulpo. Esta parte es en la que se introduce la tesis de la vivencia "El camino del hombre recto esta por todos lados rodeado por la injusticia de los egoistas y la tiranía de los hombres malos". Esta es una parte expositivo-argumentativa. - Tercera parte: Concierto. Parte donde tiene lugar el concierto de The Rarities, con el tema Johnny B Goode incluido. Parte expositiva. -Cuarta y última parte: donde se produce el desenlace de la historia con orgías y final de la vivencia. Parte expositiva.
Una vez finalizado el apartado de coherencia, pasaremos a analizar la cohesión de la historia.
COHESIÓN = ALCOHOL (és com el loctite)
Finalizada la parte de cohesión, analizaremos los aspectos de adecuación que muesra la vivencia, empezando por la intencionalidad del autor, que sería lo que viene siendo EMBORRACHARSE.
En la vivencia predomina la modalidad oracional enunciativa, aunque también se desarollan modalidades como la interrogativa, e incluso dubitativa en ciertas partes de la vivencia. Para finalizar podemos decir que el género de la vivencia es de festividad, por tanto podemos decir que el ámbito de uso es de ir por la calle y la tipologia: verbal. El registro generalmente es coloquial, aunque experimenta algunas desviaciones hacia un registro culto e incluso académico.
Para finalizar el comentario de la vivencia, tenemos la valoración personal, donde pienso que se trata de un tema actual y de interés general. Donde, sin ser una noche excepcional, si que se salió de lo común como viene siendo habitual en el dia de los disfraces, y aunque no fue una noche de borrachera extrema i potas por las calles, sí que conseguimos divertirnos y hacer locuras como comerse una tapa de Pulpo a las dos de la mañana con una peluca de Samuel L. Jackson, pantalones playeros y una caña en la mano; acompañado por el Señor Rata (véase, gafas en cabeza, manguitos en brazos i zampando pulpo). Esta es mi historia y para todo lo demás MasterCard.
No puedo dormir. No entiendo por qué coño será, pero hay noches en que no pego ojo. No sé si será por este calor de mierda, la proximidad de los exámenes de Septiembre, la falta absoluta de horarios, el frenesí de las fiestas locales, un mal de ojo o la genética -a ver si mi padre me regala otros dones a parte de mi futura calvicie-.
El tema me preocupa porque siempre he tenido más sueño que el Di Caprio viajando en furgoneta y no estoy acostumbrado. El otro día, por ejemplo, llegué a casa bastante beodo a las nueve y pico de la mañana, tras haberme pateado el pueblo, bebido infinito alcohol y bailado canciones de mierda hasta el amanecer y no puede ni echar una cabezadita; vuelta y vuelta y para arriba. Misión imposible. Al final acabé pasando la resaca viendo un directo de Violadores del Verso en el Youtube. El día siguiente hecho polvo, estaba para inspirar a George Romero.
¿Qué hago?, ¿dejo el café?, ¿mastico raíz de valeriana?, ¿es lupus?, ¿desarrollo una segunda personalidad anarquista y aprovecho el tiempo fabricando jabón a partir de grasa humana? Ay.
Y ahora, gratuitamente y con una falta de cohesión terrible, enlazo un tema que me pone tremendamente cachon.
La capacidad de adaptación del ser humano es excepcional, de verdad os lo digo. El olor que hacía la habitación no era ya fétido, ni siquiera tiñoso o hediondo, era un olor agrio y pesado; y nosotros durmimos allí a pierna suelta toda la noche. Nos despertamos sobre las ocho o así y fuimos a cambiarnos de ropa, conscientes de que parte de la peste que había en esa habitación era nuestra. Al acabar almorzamos un cafelillo y una tostadita en el albergue y fuimos otra vez a explorar la Diagonal.
Dos calles al lado de nuestro albergue encontramos el Starbucks que no conseguimos encontrar el día anterior -lo dicho, ni una piedra embólica-, en el que me hice otro granizadote de esos pepinos. Luego seguimos avanzando por la inacabable Diagonal hasta llegar al Fnac al que volvimos para pillar unas ofertitas en cd's que habíamos visto el día anterior, yo me pillé el Bossanova y el Doolitle de los Pixies y el Jaron se pilló el Incesticide y el In Utero de Nirvana; a mí me costaron siete o así cada uno y al Jaron ocho o así los dos. Después de gorronear Play otra vez -grandísimo el Red Dead Redemption- y buscar entre los miles de libros uno de física para el Jaron nos fuimos para el Albergue a descansar, conscientes de que no es muy bueno estar desde las ocho de la mañana en pie si vas de festival. Una vez nos aburrimos del Fnac fuimos a buscar un sitio donde comer y otro sitio donde pillar comida para cenar por la noche. Nos asomamos a un bareto japo que había cerca de la boca de metro y después de sorprender a los dueños comiendo fideos de forma ubber rápida vimos que tenían ramen casero como menú del día. Guay, ya teníamos sitio donde comer, sólo faltaba comprar en algún sitio algo que cenar esa noche. Nos acercamos al primer súper que encontramos y como unos gentleman que derrochan savor faire pedimos nuestros cien grametes de mortadela y nuestra barra de pan. Una vez comprada la cena y guardada en nuestra mochila era hora ya de ir hacia el bareto del japo, Juan-Chan o así se llamaba.
El bareto de Juan-Chan es cosa de otro mundo, una dimensión paralela; durante unos momentos pensé que los protas de Lost en la flashsideway comían allí. Impresionante, nos dieron de comer unas empanadillas raras que se mezclaban con una salsa aún más rara, un arroz diferente al tres delicias que estaba buenísimo y un cuenco enorme de ramen de ternera. Me comí el arroz, pero no las empanadillas porque eran demasido exóticas para mi fino paladar mediterráneo. A la hora de atacar el ramen, como buen occidental, dominé los palillos con la destreza de Belén Esteban en una operación de triple bypass, con la misma capacidad que un mono tertrapléjico. En ese momento descubrí en qué se inspiraron los japos para crear el bolsillo mágico de Doraemon; el cuenco ese nunca se acababa, así que opté por beberme todo el caldete, que me duró quince tragos gordos contados. Impresionante. Hay que hacer mención al Cocodrilo Sacamuelas de Figueroles, que se comió todo en cero coma, aún sin ser diestro con los palillos. Del bar de Juan-Chan hay que comentar el ambiente: a nuestra derecha había un japo entrajado que se comía los fideos con la mano derecha y se leía un manga con la izquierda y detrás nuestra un grupo de seis informáticos que no pararon en todo el rato de hablar de sus cosas frikis. A todo esto, hago un llamamiento a todos lo que leeis esto para hacer un chino al acabar exámenes.
Al volver al albergue, conscientes de que probablemente nuestros intestinos estarian en parte colmados de caquita y el concierto de los Pixies peligraba por necesidedes biológicas, decidimos echar unas cagadas; pero siempre desde el respeto y el talante, comentando olores, texturas, colores, tamaños y, en definitiva, elaborando fichas técnicas sobre nuestros follutos. Después de cagar nos echamos a descansar un ratito. Durante el transcurso del descanso, tanto la limpiadora de las habitaciones como un guiri hablaron sobre la peste que hacía la habitación, así que pedimos la llave y abrimos la ventana. Realmente la frase de la limpiadora fue sublime, la señora pensaba que éramos guiris también y que no entenderíamos lo que su lengua viperina iba a decir: "Yo no se cómo pueden dormir con esta peste".
A las cuatro o así decidimos salir para pillar el metro y marchar hacia el Parc del Fòrum. En el trayecto hacia la boca de metro encontramos un kiosko donde compramos un documental sobre Kurt Cobain por dos euretes, que próximamente será visionado en el garito. Y eso, después de hora y media de trasbordos llegamos por fin al recinto del Primavera. El primer grupo que vimos fue menos conocido que los anteriores que tocaba en el escenario de 43: Disco las palmeras. El cantante no me gustó, pero el batería -que me recordaba al Tena- era cracker, por eso le doy el Premio Antropobizarrismo al pulpaco del PS.
Después de escuchar a estos nos fuimos a Pitchfork a escuchar a A Sunny Day in Glasgow. No estaban mal, a destacar que eran un montón de peña y que la cantante estaba jamonísima y llevaba un vestidito amarillo amérrimo :__
Al acabar de escuchar a estos fuimos a dar una vueltecita por el recinto, descubriendo escenarios que no habíamos visto hasta acabar en el San Miguel para escuchar a Spoon echadetes en la hierba. Recuerdo que fue un grupo que no nos gustó a ninguno de los dos, abusaban demasiado de los efectos electrónicos, repitiéndolos hasta el aburrimiento. Mientras estábamos allí se nos acerca un traficante de hierba con el que tenemos la siguiente conversación:
- Hey, parleu català? - Sí - Voleu herba? - No - Es molt bona, eh. - ...
Como había ya gusa -el ramen este estaba fuera en dos o tres meadas- fuimos a sentarnos en las mesas para comernos nuestros tristes bocadillos de mortadela. Y se hizo la luz. Delante de las mesas había un puesto de comida Thai, envuelto en un halo de luz que bajaba del cielo, que nos sacó los ojos de las órbitas. Así que pillamos una cajita de esas míticas que contiene la comida thai y otra vez a hacer el gilipollas con los palillos. No estaba mal la comida thai, pero me defraudó porque por ejemplo el pimiento estaba crudísimo y la salsa que llevaba me sabía rara. Supongo que sabéis que la de Jaron fue devorada al instante, así que no pienso comentarlo -ouh-. Tras llenar el buche con el thai y dejar de lado la mortadela -quizá siga aún en la mochila de Jaron, quien sabe- nos dedicamos a hacer retratos robot de los mods que había en el festival para pasar el rato; si tuviera escanner y conservara el dibujo lo subiría al blog, porque me quedó increíblemente amo. Pasamos así el rato -dibujando mods- hasta que se hicieron las diez, cuando empezaba a tocar Wilco.
De verdad que Wilco fue uno de los grupos que más me gustó, el guitarrista -ganador del Premio Antropobizarrismo al solista del PS-, que se volvía loco a ratos. Empezando con Wilco siguieron temitas como One Wing o Jesus, etc acabando con una estratosférica interpretación de Impossible germany. Eugenio, te llamamos pero no lo pillaste, se siente :_
Al acabar Wilco fuimos en seguida a pillar hueco para los Pixies, que empezaban una hora y media más tarde. Nos sentamos al lado de uno chicos que al principio parecían sanotes y que luego se metían más mierda que un váter. La suceción fue algo así: birra, peta, cubata, ralla, peta, cubata. Y eso mientras uno comentaba que tuvo que decirme a su médico que se metía pastillas, coca, porros, etc. De risas, vamos.
Y llegó el momento que estábamos esperando y se desató la locura; cuando Black -bastante más flaco-, Deal -bastante más trofolla-, Lovering -viejuno- y el Santi -igual que siempre- salieron al escenario los empujones parecían avalanchas y no podías levantar ni los brazos. Primero empezaron repasando los temitas de los discos más nuevos, empezando con Cecilia Ann, y siguiendo con otros como Allison, Dig for Fire, Down to the Well, Elec Eiffel, Planet of Sound o U Mass. No parábamos de saltar, era increíble. Al sonar los temas de Doolittle y de Surfer Rosa la gente enloqueció más todavía, sobretodo con Wave of Mutilation, que empezamos a cantar con un guiri mamao, y Hey, infinitamente coreada. Sonaron también temazos de la talla de Here comes your man, Gouge Away, Bone machine, Caribou, Vamos, Isla de encanta -genial guiño al publico español- o Debaster. Y los cabrones fingieron que al Lovering se le había jodido la mano para que la gente pidiera un bis. Y qué bis, señores, empezando con Gigantic y acabando con el temazo por antonomasia: Where is my mind?. La reacción del público es mejor que la veáis:
Había gente llorando al acabar el concierto, gente que seguía aplaudiendo, gente que seguía aullando el Where is my mind?... Jamás había visto algo igual. Y es que los Pixies no son un grupo que gane en directo, la verdad, pero ese puto gordo que canta ha creado tantos temazos... tantos que sabes que cuando acabe uno va a empezar otro y acabes mojando los pantalones como cuando tenías dos añitos. Impresionante. Estoy súper orgulloso de haber aprovechado esta oportunidad, porque seguramente no volveré a tenerla.
Después de esperar a que miles de fans salieran del recinto conseguimos hacer lo propio y coger un autobús lanzadera que nos llevó a la Plaza de Cataluña, en la que pillamos un taxi al albergue. Otra vez la peste, pero ya daba igual. A dormir y el siguiente día para casita, que ya había ganas. En el tren y eso no hubo ningún friki como el Javi, nos dedicamos básicamente a dormir y a soñar con el festivalazo que nos acabábamos de pegar.
La jornada empieza cuando suena el despertador a las cuatro y poco de la madrugada. Como soy más vampírico que el pincelín ese que hace la peli de crepúsculo -vale que no es muy difícil- esa noche no dormí una mierda. Como una ecuación matemática de primer grado, esto sólo tiene una solución: tazón de café. Antes, por supuesto, una lavadita de cara y una pata de cabra para quitarme las legañas. Pillo la mochila y la bolsa de deporte que mi madre previamente había llenado de cosas inútiles, como champú y ropa. Cosas de madres.
Llego al garito sobre las cinco menos poco y enciendo la play para pasarme aunque sea una pantallita al Metal Slug. Pero por desgracia llegan el Jaron y su padre antes de que pueda matar el primer monigote verde. Pillamos coche para llegar prontito a la Estación, comprar el billete de tranquis y todo eso. Y una mierda. Llegamos sobre las cinco y veinte e inexplicablemente Renfe estaba chapada. Sobre y media abre la puerta un señor que no tiene patas de cabra en su casa y por fin íbamos a poder comprar el billete. Otra mierda para mi boca. La sala donde está la máquina de imprimir los billetes de media-larga distancia está chapada; abren -atención- a las seis, saliendo nuestro tren a las seis y seis. A las seis en punto abre otro señor legañoso e ipso facto corremos a imprimir las entradas. La primera máquina no funciona. Me cago en la puta que parió a Renfe. Probamos en la segunda máquina e imprimimos los billetes. Vamos corriendo a la vía por la que sale el tren y llegamos justito a la parada, por fin pillamos el tren que nos lleva a ver a los Pixies. Heces en mis muelas. Una señorita de recepción nos avisa de que el tren se retrasa veinte minutos. Después de otros veinte putos minutos conseguimos por fin pillar el tren.
Viajar en el Tren Hotel como turista es como... uhm... quemarte a lo bonzo en una granja de cerdos. La peña sobadísima, que parecía eso una cueva de druidas del WOW y una calor que debe ser parecida a la que sufren los Orcos que se dedican a la ingeniería industrial en el Monte del Destino. El Jaron se sienta al lado de una tipa y yo me siento solo junto a un asiento reservado -tenía papeles encima y cosas así-. Intento dormir un ratito pero no se por qué intentar hacerlo cuando los pelos de mi nariz están quemadose a causa de olores fétidos no se me da bien. Cuando le estoy pillando el gusto al asiento viene mi compañero de viaje -y ojito qué compañero-. El Javi, qué grande. El Javi es un tío de unos veinti muchos tacos que iba a Barcelona desde Granada y llevaba 12 horitas viajando en esa piara móvil; con piercing de chungueras en la ceja, crestita y barriguita cervecera. Al principio tuvimos una relación un poco fría pero después el Javi se soltó y nos lo pasamos realmente bien. Estuvimos hablando de música, el Javi me recomendó grupitos como Razorlight, Supergrass, Shank, Status Quo, The Raveonettes, The Cure, Pod, New Order, Real Big Fish o Save Ferris y yo le recomendé Pixies -como no-, Incubus, Kings of Leon y algún grupito más que ya no recuerdo. No están mal los grupos del Javi, si me aburro crearé una lista de reproducción del Spoty llamada El Javi y la enlazaré aquí. De Javi hay que destacar su gran sentido del humor; fanático de Muchachada Nui y de los chistes crueles, pero un mártir en contra de los chistes feministas, el Javi nos dejó perlitas como: "¿Qué es un Judío con un mechero en la nariz? Un nostálgico" o "El del interrail es el trayecto de tren más antiguo de Europa, ya lo hacían los judíos." Un maldito genio.
Después de tres horitas con el Javi llegamos a Barcelona y nos despedimos emotivamente de él, eso sí, después de señalarnos por donde se iba a la Calle Numancia. Según nuestro mapa -igual de carismático que el mapa de Krusty Burgers de Homer- la calle Numancia era pequeñita; una calle pequeñita que nos costó como veinte minutos de subir. Empecé a intuirme lo peor, que Barcelona es una ciudad grande. Sobre las 10 llegamos al albergue Pere Tarrés que estaba de putísima madre; allí nos encontramos guiris a almorzas, "guiras" a cholón, moderadores sudamericanos de foros de manga y Koothrappalis de la vida. Después de dejar las bolsas y tal, mi adicción a la cafeína necesitaba su dosis así que nos dirigimos a un Starbucks que teníamos localizado en el mapa. Como tenemos el mismo sentido de la orientación que una piedra a la que le ha dado una embolia nos volvemos para el albergue sin café. Al llegar al albergue fuimos al váter a echar unas meadas; mientras yo meaba conocimos a Elfranchutecabezónparecidoalfollonero, que estaba echando por el culo la primera papilla, sin filtro de sonido ni nada. Enorme. El siguiente punto del día fue el almuerzo en el que nos arreamos tres birras, papitas y un bocadillaco por barba, llegando sufrir un pequeño estado de embriaguez.
Después de almorzar comentando la mierda de Elfranchutecabezónparecidoalfollonero decidimos ir a dar una vuelta por la ciudad, guiándonos por la Diagonal, que era un poquitín más larga de lo que habíamos pensado. Lo primero que hicimos fue entrar en un Fnac a gorronear Play -qué grandes somos en realidad, hahaha-, luego seguimos tirando hacia abajo y sobre las dos o así encontramos un Kentucky Fried Chicken en el que acabamos comiendo. El hombre sin paladar, también conocido como El Jaron, se comió un menú normal y después otro trozaco de pollo con patatas; y todo esto, recordad, dos horas después de haberse comido un bocadillaco. Al salir del Kentucky nos encontramos un Starbucks en el que pedimos unos cafecillos revitalizadores que bebemos de vuelta al albergue.
En el albergue preguntamos por la boca de metro más cercada y partimos raudos hacia ella. Después de hora y pico y sendos trasbordes conseguimos por fin llegar al destino, el Parc del Fòrum. Hacemos la típica colita para pillar las pulseras y por fin entramos en el Primavera Sound, donde sólo un día después tocaría el grupo que siempre soñé ver en directo, los Pixies.
Nos dirigimos a Pitchfork, donde estuvimos escuchando a los Sic Alps. No estaban mal, tenían un rollete sucio, con mucha distorsión, tanto en guitarra como en voz. Enlazo un vidiete del youtube -ah, qué felicidad no grabar nada sabiendo que siempre habrá alguien que lo haga por ti-.
Al acabar con los Alps nos fuimos al escenario San Miguel donde tocaba Bis. En definitiva un grupo bastante buenrollero, son ritmos pegadizos a base de Dj y una cantante agudísima de voz. Enlazo vídeo:
Al acabar Bis fuimos a por birras y después de una cola kilométrica y cuatro pavos por cada medio litro fuimos al escenario Ray-Ban a escuchar a The xx. Yo los tenía ya escuchadetes por casa y recordaba que me gustaron, eran un rollete así muy tranqui, muy melódico y con ritmos electrónicos. Esperando que salieran empezaron a caer cuatro gotas, que para nada hicieron que la gente se abandonara el escenario; a pesar de la lluvia, The xx fue el grupo que más gente reunió el Jueves, exceptuando Superchunk y Pavement. A pesar de ser un grupo que no gana en directo, el concierto no me defraudó; me gustó mucho el Dj/Batería/Teclista, porque en señor tocaba un instrumento rarísimo que parecía una tabla de mezclas, pero tenía botones que emulaban un teclado y además algunos platos que golpeaba con baquetas. Es un grupo que recomiendo escuchar -están en el Spoty-. Enlazo vídeos:
Al acabar The xx estábamos ya petadísimos y el Jaron medio chungo por el agua que había caído antes del concierto, así que nos echamos en el césped delante del escenario San Miguel para escuchar a Superchunk. Bajo mi punto de vista, el grupo más rockero de esta edición del PS. A pesar de no estar en el tumulto, el concierto que se marcaron me pareció guapísimo. Es un grupo en el que debo profundizar más -lástima que no esté en el Spoty-.
Y después de esto nos fuimos, sin esperar a Pavement. Quizá nos arrepintamos algún día, pero cual Crisis del siglo III había demasiados factores en nuestra contra: mis dos días sin dormir, la fiebre del Jaron, la falta de transporte público a altas horas de la madrugada, el desconocimiento del grupo y unos gemelos que se nos subían hasta los hombros. Enlazo vídeo de todas formas, que es gratis.
Tras pillar el metro, trasbordar y todas las movidas llegamos al albergue y vamos por fin a sobarla a nuestra habitación. Cuando abrí la puerta y noté cómo mi columna vertebral dio un espasmo a causa de los fétidos olores que poblaban la habitación, me di cuenta de que la compartíamos con alguien más. Seis fantásticos compañeros y sus seis pares de sudorosos pies estaban esperándonos, amigos. Al echarnos en nuestras camas el silencio se apoderó de la habitación. Mierda para mi boca. Había un pavo que roncaba como debe hacerlo un elefante con mucositis y otro que hacía sonidos extraños con la boca de vez en cuando que eran incluso más molestos que los ronquidos del elefante que no visitaba el otorrinolaringólogo.
Y así termina el relato del primer día en el Primavera Sound, próximamente escribiré el día que falta, el día en que Jaron y Hugo vieron en directo a los Pixies.
Tres de lamadrugada del viernes, Sandor, Dani, Jaron, Noé y un servidor muriéndose de asco jugando al Budokai Tenkaichi, y un trozo de una coca de tomate encima de la minicadena.
D: ¿Esa coca de tomate de ahí de cuando es? S: Quizá lleve ahí meses. N: Me se de uno que mañana se quedará en casa y no podrá ir a la magdalena... D: Buff... es que tengo un hambre que da calambre. Jaron, ¿tú quieres? J: Vale va.
(Dani y Jaron comiendo)
D: Buff... ¡esto es de hoy! J: ¡Waa! S: ¡A ver, a ver! H: Pero qué decís... Bueno, que rule.