La comunicación no verbal, pág. 34, Flora Davis
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viernes, 15 de abril de 2011
Indicadores de sexo
[...]Birdwhistell establece una diferencia entre la mujer sexy y la mujer sexual, diferencia bastante fácil de observar en prácticamente cualquier reunión. La mujer sexual puede empezar la noche apartada a un lado y con aspecto poco interesante, pero cuando habla con un hombre que le gusta, todo su rostro y hasta la postura de su cuerpo cambia. [...] La mujer sexy, por otra parte, es la que lleva grandes escotes y está rodeada de hombres. Pero los hombres que la rodean están allí porque, en realidad, no les gustan las mujeres y consideran que ése es el lugar más seguro de la reunión. La mujer sexy está tan ocupada emitiendo la señal de "soy una mujer...soy una mujer...soy una mujer...", que no exige nada del hombre que está a su lado, excepto su total atención; está tan enfrascada en el desempeño de su papel, que no tiene ningún interés real en sus compañeros. En el fondo es una figura trágica. Probablemente de pequeña aprendió a ser una niñita dulce y condescendiente, para agradar a sus padres, que gozaban luciéndose con ella; al mismo tiempo esto le enseñó que con frecuencia las personas se tratan mutuamente como posesiones. A medida que creció, comenzaron a abordarla hombres que en el fondo no gustaban de las mujeres. Usaban su compañía simplemente para probar su hombría, haciendo de ella lo que las feministas llaman un objeto sexual. Al final se transforma en una mujer frágil y crispada, que presenta una imagen muy simple de sí misma y ofrece una mercancía muy simple. Puede que incluso diga "A los hombres sólo les interesa una cosa...". Pero en realidad es ella la que no tiene nada más que ofrecer. Nunca aprendió a responder o comunicarse con otro ser humano.
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